2014-RIO GRANDE-FLORIANÓPOLIS Imprimir E-Mail

por Victor Felipe - asociado 241
Como la regla manda entramos al Río Grande Yate Club de noche en medio de un tránsito intenso de mercantes y embarcaciones menores del puerto, remolcadores y lanchas de prácticos. Cuando nos estábamos aproximando a la bolla de recalada se nos acercó desde atrás  un hermoso y esbelto velero que por sus 50’ ni se movía ante la marejadilla que venia justo de proa.  Cruzamos un saludo cordial por radio y supimos que se trataba del  velero Argentino Aromita que también estaba recalando en Río grande. Luego lo volveríamos a ver en floripa. Terminado el radio saludo derivó unos grados y nos paso furtivamente por sotavento perdiéndose con rapidez en las tinieblas. Este es el único velero navegando que llevamos visto desde que salimos de Buenos Aires.

velero soledad
La costa brasileña desde el velero Soledad

Nos amarramos al trapiche para visitantes del RGYC a las 03:00 del 15/05 y por la mañana,  tras recuperar un poco del sueño perdido los días anteriores hicimos los trámites de ingreso a Brasil y el registro en el club. De regreso de estos estábamos e intentábamos organizar un poco las tareas de abordo para ver si podíamos partir la mañana siguiente aprovechando un pronóstico meteorológico que sin ser óptimo, no se lo podría catalogar de malo porque canta vientos de direcciones variables para el primer día, geta para el segundo y de componente sur para los siguientes dos. Luego se pudre todo  NE fuerte. En eso estábamos cuando se acerco a charlar un brasilero y en perfecto español nos invito a conocer su barco, un Volker 41’, que estaba en camino desde Porto Alegre a Angra.

Esperaba condiciones para el tramo a floripa  y nos aseguraba que no daban las condiciones para seguir. Que el nordeste del segundo día era malo. Reconozco que aunque confió en mis fuentes meteorológicas me deje intimidar por esta persona que aparentemente tenía mucha experiencia y conocía mejor la ruta. Ni hablar que andaba en un 41’ impresionante.

Ante la invitación de conocer su barco Mariela dejo los utensilios de limpieza en el aire y salió corriendo cuan niño detrás de Papa Noel. Esto obligo a Carlos y a mí, como caballeros que somos, a ir detrás para cuidarla. El brasilero parecía buena gente pero uno nunca sabe. . .  Además esto de andar con una mujer es una responsabilidad muy grande.



El Imprevisto, así se llama el velero, es hermoso pero sus moradores resultan mas pintorescos. Harley el capitán, Rodo y Bea (ex matrimonio de relación muy abierta y moderna que hacen todo juntos pero dicen “no teim feijoada” en relación al sexo)

La presentación del barco y sus tripulantes se dio con seriedad y mate en un principio pero al rato la bombilla se mudo a una piña ahuecada y el termo se reemplazo por una botella de rum. Harley intuía mi debate interno y me decía “ nao tem condiciones, melhor fica aquí? (o algo asi, mi portugués no llega ni a malo). Creo que en ese momento sospeche que por mas intenciones que tuviera no saldríamos la mañana siguiente. La tripu oía un experimentado y canoso capitán de un 41’ diciendo que no daba y yo con la duda. Casi me convence hasta a mi !
La velada fue muy divertida y disfrutamos mucho de su humor y alegría. La cena fue carne al horno con vegetales, la entrada atún con salsa de soja. Se sorprendieron muchísimo con el tamaño de las papas argentinas y ahí nos agrandamos “Argentina teim as papas mais grande do mundo!!” (nuestro portuñol mejora hora a hora). Murió el ron, los vinos y las cervezas y a la mitad de un Jim Beam sospeche que era hora de irnos en ese momento que aun lo podíamos hacer por nuestros propios medios.

Esa noche también dormi muy mal, y no es porque estuviera con resaca. En el fondo del subconsciente una lucecita titilaba alertándome que debíamos salir a la mañana siguiente.  Que el marino que hay en mi se sobreponía a lo dicho por Harley  y que las condiciones estaban dadas aunque no fueran las optimas. Si dilatábamos nuestra estadía en Río Grande uno o dos días mas ya deberíamos quedarnos a esperar el paso de un nordeste muy fuerte que se anunciaba en los pronósticos. La noche anterior la habíamos pasado bárbaro con nuestros amigos pero ahora puteaba porque no teníamos el barco en condiciones.

Asi pues, me levanté de madrugada, coteje una vez mas el pronóstico, y viendo que en las ultimas 24hs las condiciones no cambiaban nada, decidí partir inmediatamente antes que echemos nuevas amarras en tierra. Organice las tareas a bordo y me fui a hacer los tramites. A mi regreso al barco los chicos tenían todo listo y estaban mateando con los brasileros que ante nuestra convicción por salir habían decidido partir con nosotros. Y . . Es que ir cerca del Soledad da mucha confianza. Lamenté no poder conocer a nuestros compañeros de amarra.

Un doble proa de madera argentino que con un matrimonio también estaban yendo a Angra . Seguramente nos encontremos en otros puertos. Les conté que veía buenas condiciones y  que partíamos. Intuyo que después de cotejarlo habrán salido detrás nuestro. 

Cargamos combustible en la costanera a la pasada y así a las 10:10 estábamos dejando Río Grande solo una hora después de lo previsto la noche anterior “antes de nuestro imprevisto contratiempo”. Solo habíamos perdido horas de descanso. Salir del Puerto de RG nos llevo 3 horas de viento y corriente en contra y cuando salimos de las escolleras pudimos poner proa a nuestro destino con viento del través.

Asi con escotas filadas, viento de 10 nudos, sol y agradable temperatura se presento nuestra primer jornada. Conforme pasaban las horas en viento fue aflojando y con Carlos nos dispusimos a hacer algo que nos sale muy bien: intentar pescar y no sacar nada. Las horas pasan mansas y relajadas. Las charlas se alternan con siesta, el mate con cerveza,  y los biscochos con salamines.

Tanto los amaneceres como los atardeceres compiten entre si por su belleza y esta primer noche, la que fuera luna llena hace 3 días, ya más cansada remolonea y tarda en salir de su escondite obsequiándonos algunas horas de oscuridad absoluta. La bóveda sobre nuestra cabeza comienza a cobrar una oscuridad profunda que solo así permite  percibir la infinidad de estrellas. Siento que estoy despertando de una siesta al sol y con la cara tapada por un grueso gorro negro veo como se  filtra entre sus tejidos algunos rayitos de luz. No nos cansamos de mirar el cielo tan perfectamente despejado, nítido y lleno de estrellas.

No puedo evitar compararlo con el que se ve en la cordillera en la Patagonia. Esto me hace pensar que tanta grandeza ante nuestros ojos debería hacernos reflexionar en lo insignificante que somos .
Florianópolis de noche

Otro Pasatiempo es buscar constelaciones y ante la falta de conocimientos en la materia nos permite ir nombrando mas allá de las 2 o 3 que conocemos un montón que no podemos entender se le pasaran por alto a los estudiosos. Vemos y bautizamos entre las mas importantes a “las dos mantarrayas”, “El logo de la Fundación Favaloro”  y “el velero Soledad con su estela de noctilucas”.
El segundo día transcurre tranquilo y con viento que bornea a proa por lo que hacemos un interminable  borde a fuera para esperar el viento de componente sur que sabemos entrará durante la noche. Al llegar este, es un poco mas fuerte de lo previsto en un principio y arma un mar movidito pero nos lleva muy rápido. Vamos regulando la cantidad del trapos para que nuestra velocidad no decaiga de los 6 nudos o pase los 7 y sobre exijamos el barco.

A lo largo de la jornada va aflojando pero nunca cambia de cuadrante. Por la noche pasamos el cabo Santa Marta y es como si ya estuviéramos adentro. Con la primer claridad de la mañana, poco antes de cumplirse el tercer día estamos ingresando a la laguna sur de Floripa y a las 9:00 ya estamos en el Iate Club.

La próxima les contare nuestra estadía por acá. Hasta la próxima.
Besos, saludos y abrazos.
F.

 
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