Marisa Bianco - velero Huayra - Desde la isla de Ua Pou - Las Marquesas Imprimir E-Mail
por Marisa Bianco - Asociada 41
Los últimos 20 días los pasé en la isla de Ua-Pou, en Las Marquesas, allí solo se podía hacer internet en el correo y .....no funcionaba!!!, ahora ya estoy de regreso en Nuku-Hiva y aprovecho para compartir las últimas vivencias con todos uds.
Marta, española de 36 años, periodista, separada hace un año, residente en Galicia, en el pueblo de Cangas, aterrizaba en el Huayra, traía su mochila llena de libros, música, aceite de oliva, whisky y su corazón lleno de ganas de pasarla bien, reencontrarse a si misma y conocer lo más posible de este rinconcito del mundo que son las islas Marquesas.

El velero Huayra

El velero Huayra en la isla de Ua Pou
La primera semana fue de adaptación y conocimiento mutuo, Marta con su gran curiosidad y espontaneidad, a pesar de sus escasos conocimientos del francés, se comunica fácilmente y despierta la simpatía de la gente, siempre está,  libreta en mano,  toma nota de todo y saca fotos sin parar.........
Levantamos ancla y pusimos rumbo a la isla de Ua-Pou que está a solo 26 millas al SW de Nuku-Hiva, tuvimos viento NE 15 nudos, con mayor y genoa,  una navegación de maravilla.

Rumbo a Ua Pou

navegación

navegación

Como broche de oro cuando estábamos a mitad camino y los picos de Ua-Pou aparecían, siempre entre las nubes, comenzó a sonar el teléfono acercando Villa la Angostura de Argentina a la Polinesia, dsde allí Juan Pablo se subió a bordo y escuché la vocecita de Jazmín que mañana cumple años, se escuchaba bastante mal y no logré hablar con Matías pero sé que estaba allí, esa charla en el medio del mar, me lleno de felicidad.
islas
islas
Poco a poco los picos de Ua-Pou se fueron haciendo mas nítidos,  a las 13.30 fondeamos en la bahía de Hakahau, cerca del velero Wistiti, viejos conocidos y amigos,  Eric y Marielle, franceses, ambos son médicos, Marielle consiguió trabajo en el dispensario, porque no hay hospital en Ua-Pou y Eric se encarga del cuidado de sus dos hijas,  Jael de 4 años, que sueña con ser princesa y MAE,  de un año que es una dulzura.
fondeo
El Huayra y el Wistiti.....juntos nuevamente!!!
Al día siguiente Eric, que tiene un buen humor contagioso y una generosidad desbordante, se apareció a las 7 de la mañana trayendo dos baguettes recién salidas de horno para el desayuno, durante todo el tiempo que estuvimos allí, nos reuníamos al atardecer compartiendo con ellos y otras familias que poco a poco fueron llegando en sus respectivos veleros, pasamos momentos de charlas, música y brindis. Eric, se empecinó en reparar mi eólico al que fue destripando pieza por pieza hasta dar con la falla, un diodo quemado, luego encargó por Internet la pieza y solo nos resta esperar que llegue para volver a escuchar el ruido de las aspas acompañando al viento, realmente la amistad y solidaridad que se establece entre navegantes es maravillosa!

Marisa y su barco, el Huyra

Por otro lado la gente del lugar no se queda atrás, Hakahau no llega a los 1000 habitantes, su pequeño puerto no permite la entrada de los grandes cruceros y si bien tiene un pequeño aeropuerto, la falta de hoteles y demás infraestructuras evitan el desembarco del turismo de masa, todo esto contribuye a que la gente haya conservado sus tradiciones y su increíble hospitalidad, todos nos saludan al pasar, nosotras correspondemos con el saludo marquesino de Kaoha Nui, los niños son los que primero se acercan, nos preguntan de donde venimos, como es nuestra familia, nuestra casa etc. etc. intentan hablar español, que aquí se enseña en la secundaria y nos enseñan algunas palabras en marquesino, luego comienzan a acercarse los grandes con la misma inocencia y curiosidad, al poco tiempo estamos entre amigos, nos invitan a sus casas, nos ofrecen las mas ricas frutas y su increíble sonrisa

Huayra fondeado

Así es que unos días después estamos en la 4x4 de la familia Bruneau acompañándolos a su finca a darle de comer a los chanchos. Eduard,34 años, nativo de Ua Pou es el padre de familia, su mujer es originaria de Hiva Oa pero se vino a Ua-Pou siguiendo a Eduard, tienen 3 hijos Here nui, que significa amor grande, una hermosa niña de 11 años, Aneo, que lleva el nombre del pueblo donde nació, tiene 4 años y es el mas inquieto y pícaro, y por ultimo Kona Li, que significa poder infinito, un gurrumín de dos años que habla en francés y marquesino,  imita el saludo del capitán y el vuelo de los pájaros y aun toma la teta.
Pasamos con ellos un día encantador,  volvimos cargadas con todo tipo de frutas que repartimos entre los demás barcos amigos.
El fin de semana un festival de danzas reunió a todo el pueblo, todos concurren con sus mejores galas, las mujeres se adornan con coronas de flores, los hombres lucen collares de dientes de jabalí o de tiburón, se  sirve comida tradicional y comienzan las danzas.
El pueblo se reune
El pueblo se acerca para la fiesta
Se preparan
Hay tres grupos, el grupo “desfilles”,que son las jóvenes, el grupo “des mamans”,las mamas y el grupo "des guerriers", los guerreros, los bailes se acompañan con guitarras y tambores.
las niñas
los guerreros
baile
baile
baile
Todas las tardes nos duchamos en la playa, bajo las palmeras hay un caño que provee agua dulce para uso de todos los que quieran aprovecharlo, una tarde,  luego de ducharnos, fuimos invitadas por unos pescadores a compartir unos pescados que se estaban asando al fuego, por supuesto aceptamos, no había platos ni cubiertos, cada uno arrancaba un pedacito de pescado y  sin más se lo llevaba a la boca, ante mi pregunta respecto a la ciguatera,  enfermedad que contraen los peces que comen corales, me explicaron su método infalible para detectar si un pez tiene o no ciguatera, consiste en lo siguiente: se deja el pez al aire libre un tiempo, si el pez se cubre de moscas, seguro que no tiene ciguatera y se puede comer, si en cambio permanece libre de moscas hay que tirarlo,  ese está apestado, que tranquilidad sentí al saber que el pez que estaba comiendo había sido previamente invadido por las moscas que certificaron su comestibilidad con normas ISO 9000!!
El fin de semana siguiente nuestros amigos Marquesinos volvieron a invitarnos a un paseo en auto por la isla, esta vez fuimos a Hakaetau donde se realizaba un festival de artesanías, nos pasaron a buscar por el muelle a las 9 de la mañana y nos llevaron primero a conocer a su cuñado Mateo que es un artesano reconocido.
Allí pudimos apreciar sus esculturas de madera , nos mostró una que encierra toda la Historia de las Marquesas, luego nos mostró los árboles de sándalo y palo de rosa de donde saca la madera para sus obras, con el mismo orgullo nos presentó a sus 80 gallinas a las que conoce por nombre, finalmente nos regaló frutas para llevar al barco, nos despedimos de él para emprender camino a Hakaetau.
Para llegar allá cruzamos dos montañas, la vista desde lo alto era alucinante, en el festival encontramos muchos amigos, no había grandes artesanías pero pudimos ver como pintan sobre las tapas que fabrican con fibras de coco motivos tradicionales, luego yo me compré un pareo y Marta algunos collares, comimos caracoles recién sacados del agua que tenían un sabor sabor a mar riquísimo, conocimos mucha gente maravillosa.

Bahía

La pasamos tan bien en UA Pou que el tiempo se nos fue pasando y sin que nos diéramos cuenta ya estábamos sobre la fecha en que Marta debía regresar, dejando muy poco tiempo para el resto del recorrido al que Marta renunció sin dudar, nos quedamos aquí hasta el final!
El día antes de partir, Marta se hizo tatuar una tortuguita, el tatuador se llamaba Moana, que significa océano y es un verdadero maestro, el tatuaje quedó perfecto y no le dolió nada, luego Moana nos invito a comer junto a su familia, así pudimos probar el Kaku que es una masa que se hace con el fruto del árbol del pan con leche de coco,  me pareció muy rico, a diferencia del Popoi que también se hace con el fruto del árbol del pan pero que me rsulto muy pesado.
levantamos fondeo
Al día siguiente a las 8 de la mañana levantamos el fondeo, que para gran sorpresa mía subió rápidamente sin una sola alga, poco a poco vimos achicarse la isla de Ua Pou, ambas coincidimos que si hay una representación del paraíso, es esta diminuta isla perdida en medio del Océano Pacifico.
La navegación fue excelente, con buen viento del través, a las 12.30 tirábamos nuevamente el ancla pero esta vez en la bahía de Taio Ae.
Cuando despertamos a la mañana siguiente un enorme crucero japonés ya estaba desembarcando miles de japoneses con sus enormes cámaras fotográficas, cubiertos de pies a cabeza para protegerse del sol y algunos hasta con barbijos para evitar cualquier contagio!!

Por su parte los locales, que  se preparaban hace varios días con sus danzas y artesanías para recibirlos y venderles lo mas posible, se vieron defraudados ya que en las 3 horas que dispusieron para el conocimiento de la isla los japonesitos no consumieron casi nada y luego de desinfectarse las manos volvieron a refugiarse en su enorme crucero que partió hacia otros destinos.
Por la noche hicimos una reunión en el muelle invitando a las tripulaciones de todos los barcos y a los amigos del lugar para darle una digna despedida a Marta, por supuesto corrió el ron y el whisky por lo cual mi regreso al barco fue un tanto problemático, pero lo logre!. Marta partió ayer por la mañana y yo ya comienzo a pensar en la próxima etapa en la que pondré rumbo hacia los atolones de las Tuamotu.
Escriban, cuéntenme las pequeñas cosas de todos los días que me acercan y me dan felicidad, les mando un abrazo inmenso.
Saludos para todos
Marisa
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