El Proyecto Vito Dumas por Ricardo Cufré Imprimir E-Mail
Ricardo Cufré - Delegado en Palma de Mallorca
" Es el tiempo que  has perdido para tu rosa lo que la hace tan  importante."   
" C'est le temps que tu as perdu  pour  ta rose qui fait  ta rose si importante."
Antoine de Saint Exupery, “El principito”.
La zarpada esta cerca.  La mirada de todos  - y la de Enrique por sobre  todos los todos -  ya vislumbra el mar. 
La mía no...
Ricardo Cufré 
Ricardo Cufré(*)
A veces me agrada sentarme de espaldas a la locomotora y observar  el paisaje que pasa, no el que vendrá.  Ese es visto por la inmensa mayoría de los pasajeros del tren.  Hay una peligrosa falta de interés en lo que ya pasó (así estamos… pero esa es otra historia). Hay un ponzoñoso olvido de que lo que vendrá no es sólo continuación y consecuencia de lo que se fue o está yéndose, sino que casi siempre ese paisaje que va para atrás  nos explica -con mayor o menor exactitud- el que verán quienes se sientan mirando hacia adelante.
En mi mirada, lo que está cerca, antes que la zarpada, es la arribada del Vito Dumas.  La arribada a  la finalización de un viaje que seguramente  habrá sido muchísimo más largo y trabajoso que su  bramadora continuación.  Enrique esta por arribar a la conclusión de su barco.   Es el fin de un sueño que, por suerte, parirá otro y al menos por unos meses evitará la amarga condena de aquel agorero proverbio chino. (**)
Antes de zarpar, Enrique arribará al final de muchos años de su vida en los que martilló el mismo clavo. Hace falta poseer un tesón oceánico, una capacidad inapelable y un norte adictivo.
maquinando 
Enrique trabajando en la estructura del Vito Dumas
Nos toca vivir un mundo en que la balanza de las opiniones solo cuenta con dos pesas, la del triunfo y la del fracaso. Fácilmente, el cardumen juzga colocando una u otra en el plato y acto seguido sabremos si el imputado ingresará en la historia o será arrastrado por los glaciares del olvido, compartiendo condena con aquel poeta que confesó haber cometido el mayor de los pecados. Me reconozco  absolutamente inhábil para cambiar este paradigma, pero al menos en esta oportunidad virtual podré agregar una pesa más, la pesa del valor del  intento.
Verdaderos impostores cantamañanas, el fracaso y el triunfo nada dicen del costo   –generalmente altísimo-  del simple acto de atreverse.
En este caso, el simple acto de atreverse de Enrique no es ni simple ni un acto.
Un barco no se construye en un acto, sino en infinitos,  “perdiendo” tiempo, vida que no se  recupera, en cada movimiento de mano hacia esa dirección generatriz  de un nuevo objeto. Así, la construcción del barco deviene principesca rosa. Tampoco es simple zarpar ni banales sus consecuencias. No en vano hace siglos que los hombres se dividen en vivos, muertos y los que navegan. El mito chilote del Caleuche nos lo pinta muy claro.*
Caleuche
Caleuche

Dejar todo....

Dos palabras que podrían pesar una vida. Sólo quienes Zarpen (sí con mayúscula, porque Zarpar no es lo mismo que zarpar, según leo en mi diccionario de la Real Academia Interna),  sólo quienes Zarpen, decía,  y perciban cómo la popa de su barco se transforma en un zoom que todo lo minimiza, comprenderán cuando digo que la decisión del Zarpe es la mayor decisión de todo viaje, la que requiere mayor fuerza de voluntad. Mayor aún que el abandono del propio viaje  porque uno lo abandona cuando cree que no tiene opción, pero al momento de largar amarras, siempre se tiene  la opción de no hacerlo.
Construir para Zarpar. Cada electrodo fundido, cada tuerca ajustada, cada agujero hecho, cada chapa doblada, cada problema resuelto, compartían la misma obsesión porque fueron paridos por la misma intención: irse.  El barco construido deviene así en un río de gotas  de metal, de madera, de goma,  de fibras, de vidrio, plástico…  gotas diversas que buscan el mismo mar en donde hallar su identidad, su sentido de existencia.
Enrique
  Enrique haciendo retoques
Como navegante, encuentro tres tipos de barcos claramente diferenciados: el ajeno, el propio y dentro de éste, otra categoría muy especial, honrada por muy pocos elementos: el barco construido por uno mismo.
Este último tipo es el que me habla de un navegante diferente, más completo. Más  “navegante”. Así lo he manifestado varias veces. Me habla de un navegante que ha construido su mundo para  llevárselo con él. Un mundo casi esencial. Casi nada puede sobrar, casi nada puede faltar.  En mi opinión, cuando aparecen  los Celesia o los Correa los hacen navegantes que podrán o no ser admirados o emulados, pero ciertamente, si nos quedan trazas de humildad, de capacidad de juicio, de sano “fair play”  y no  somos necios, no podremos dejar de respetar.
volteando la estructura
Uno de los momentos especiales.......
No dudo que todos haremos fuerzas porque Enrique  logre lo que busca y lo recordaremos cuando los oestes lo empujen, pero hay una   trágica inutilidad en todo esto, pues Enrique jamás sentirá a bordo nuestro deseo. Estará solo y a veces, sólo muy pocas,  tendrá la certeza de haber hablado con Vito. Lo hará en el Índico pues creo que ése es el océano de Vito, el océano de las soledades eternas, de los horizontes inmóviles, de la carta inmensa color blanco, el que está más lejos de la amarra largada, el océano donde el tiempo se aburre, está… pero –como un recuerdo varado-  no pasa.   Estoy seguro de ello y espero poder preguntárselo a su regreso. Hablar con Vito… es como ver el rayo verde. Créanme que se puede.
Vito Dumas
Vito Dumas
Me permito dejarle a Enrique una de las estrofas trenzadas por otro navegaucho  en esa ilimitada pampa azul que es el océano Indico:
" Es el mar, como la vida,
una dura y larga escuela.
Aprenderás aunque te duela
y no te gusten los aprontes,
que … “pa’cosechar horizontes
haberás de sembrar estelas”.
         
Martín  Kevlar, “Poemas marúlicos”, océano Indico, enero 1998.
Ricardo en el Brumas Patagonia
Ricardo Cufré en el Brumas Patagonia
La vuelta al Mundo del Brumas Patagonia
La vuelta al Mundo del Brumas Patagonia de Bruno Nicoletti y Ricardo Cufré
Regreso a mi balanza y coloco las pesas del triunfo y del fracaso en un mismo plato. En el otro, la del intento. El fiel acusa sin titubeos: pesa mucho más la última.
Querido Enrique, tu tocayo me dijo que "....buscás  lleno de esperanzas el camino que tus sueños prometieron a tus ansias. Que sabés que la lucha es cruel y es mucha, sin embargo se desangrás por la fe que te  empecina..."  Has comenzado a hallarlo.
Por haber conseguido tu rosa y por  atreverte a buscar otra, te dejo mis respetos y admiración.
Ricardo Cufré.
Palma de Mallorca, noviembre 2009.
(*) Ricardo Cufré escribió junto al el Ing. Naval Roberto Alonso, el libro "Vito Dumas, Testimonios de la leyenda", hoy agotado, publicación que  trajo aire fresco sobre la figura señera de nuestro gran navegante, quien fue durante tanto tiempo silenciado, detallando historias ocultas,  aportes de navegantes  y un análisis político de aquella época.
La Vuelta al Mundo: Bruno Nicoletti y Ricardo Cufré zarparon el 23 de noviembre de 1997desde Puerto Madryn en el Catana 44 "Brumas Patagonia" dando la vuelta al mundo. 140 días en velero por la ruta más difícil... siempre rumbo al E.
Navegaron 20.202 millas marinas y pasaron 61 días sin ver el Sol · La primera etapa del viaje, de Madryn a Nueva Zelanda, es la derrota más larga navegada jamás por tripulación argentina alguna, sin tocar tierra.
Fueron 11.877 millas sin ver nada, absolutamente nada.  La travesía les demandó más tiempo de lo previsto, pues tuvieron que efectuar reparaciones. Cuando llegaron al pequeño puerto de Bluff, al sur de Nueva Zelanda, habían perdido un   timón, atravesado 7 temporales y navegado en medio de olas en cascada de 13 metros de alto. Ricardo Cufré además a realizado innumerables viajes a través de todo los mares en distinto navios.

Se puede leer su libro no publicado de este viaje cedido gentilmente a la Asociación CLIC AQUÍ

(**) " Pobre del hombre que no cumpla con  sus sueños y  pobre del hombre que cumpla con sus sueños”
(***) Caleuche, el buque tiene la particularidad de que cuando es perseguido se transforma en roca, tronco de árbol o simplemente en alga para pasar inadvertido y así evitar su captura.
 
Siguiente >
Advertisement

Convenios de Reciprocidad STW

STW

Imagenes

teo.33.jpg
Copyright 2020 .