El Proyecto Vito Dumas por Gustavo Díaz M. Imprimir E-Mail
por Gustavo Díaz Melogno - Punta Umbría - España
Hace ya siete años que llegamos a España en nuestro velero Gandul. A la distancia la perspectiva cambia, algunas cosas del país se ven diferentes, algunas ya no importan, otras ganan peso…....
Ignasio, Ofelia, Gustavo y Facundo
Iganasio, Ofelia, Gustavo y Facundo (año 1992)
Me entero por los amigos de A.D.A.N. que el “Vito Dumas” está cada vez más cerca…Me gusta tomar de Enrique su persistencia, su fortaleza interior…
velero Vito Dumas-La vuelta al mundo sin escalas
El velero Vito Dumas (enero 2010)
Si ya había que verlo a Enrique en el ’94 en Comodoro Rivadavia con su “Vito” pequeñito, con su timón de viento –¡que no podía funcionar en la vida!!-, su sobre cabina más o menos ridícula, con su perro… y su ilusión de seguir para el Sur…Y a la vuelta en Puerto Madryn, magullado, salvandose del hundimiento y del “perricidio”, con la sobre cabina averiada y escorada permanente…
Enrique Celesia con el velero Vito
Enrique Celesia y el velero Vito
Transcribo un párrafo de esa experiencia del libro ¡Orza Vito!
"....habíamos debutado, barco y tripulación, en un duro y accidentado viaje al Sur, a cuyo destino final, Ushuaia y los canales fueguinos, no pudimos llegar, a causa de un vuelco originado por una enorme ola, en medio de un temporal del Oeste que nos tomó a la altura del Estrecho de Magallanes. Dicho vuelco, feo, con crucetas bajo el agua, bastante grave, implicó el estallido de la ventana de estribor , la rotura de la chubasquera rígida y la consecuencia de inundarse el barco hasta más arriba de la cucheta.
Sobrevivimos, pero tuvimos que volver, a "poner las barbas en remojo", arreglar lo roto, y hacer una profunda reflexión sobre la capacidad y experiencia de la tripulación. La conclusión fue que tanto el barco como su patrón estábamos aún muy "verdes" para aventurarnos por las altas latitudes.
Es así que decidí partir hacia el Norte, esta vez con tiempo ilimitado y en solitario. Absolutamente solo, ya que sufrí la deserción de mi tripulante, el perrito Buby, quién optó por perder su libertad, collar y traílla mediante, a cambio de comer y dormir caliente, en lugar de la dudosa libertad mojada con agua salada que yo le ofrecía......"
De libro Orza Vito!!! de Enrique Celesia
Las ganas de navegar de Enrique siguieron intactas…si el logro de ahora no es nada más ni nada menos que seguir en la misma y perseverante línea!!!
Hace más de 10 años me mandó  una copia de los primeros planos del futuro barco… le comenté que me gustaba mucho, pero que me parecía demasiado grande… Lo achicaron un poquito. (quien me manda opinar, a ver si luego lo hubiese preferido como estaba antes…)
velamen del Vito Dumas

velero Vito Dumas
A poco empezó…Cualquiera puede imaginarse el duro trabajo de llevar adelante un proyecto semejante casi sin presupuesto… pero quienes alguna vez construyeron un barco completo, de más o menos esas dimensiones, o incluso más chico, esos….nos agarramos la cabeza… Son muchos años, mucho esfuerzo, mucho sacrificio, la vida va pasando y el barco parece no acabarse nunca… es tan fácil que cunda el desánimo, tan difícil mantener el foco, las ganas, la pasión…
Un día las cosas no salen, los mangos nunca alcanzan, te roban cosas, te faltan máquinas o instalaciones, se arruinan materiales, algún trabajo no resulta como debe…
Es casi un milagro que no haya abandonado, uno más de esos barcos que quedan tirados en la orilla… que nunca izaron ni izarán las velas…
Enrique es un fenómeno, es fuerte, sano,  voluntarioso, emprendedor… es buena gente…  le gusta mucho navegar… es de esas personas que uno se siente honrado de contar entre sus afectos…
El grupo que lo rodeó también es un fenómeno… la gente que arrima el hombro, que apoya sin esperar nada a cambio, que aporta valor y calidad a lo que se hace, que te distingue con su cariño y su ayuda… muchas veces esa gente ni sabe lo importante que es todo eso desde la soledad y la impotencia de algún momento especialmente difícil…
Gustavo Díaz M y su hijo Facundo
Gustavo Díaz M. y su hijo Facundo
Gracias Enrique, gracias colaboradores y gracias a la Asociación por permitirnos acompañarlos en esta última fase de esta larga etapa…..por ayudarnos a volver sobre lo que verdaderamente importa.
A la mar me voy, mis hechos dirán quién soy.
Hasta pronto Enrique, nosotros ya sabemos quién sos. Te deseamos todos los ÉXITOS, te los mereces.
Los respetos del Gandul y su tripulación.
Velero Gandul, Punta Umbría, enero 2010
Gustavo J. Díaz M.

Gustavo J. Díaz M. y su familia: el Gandul se construyo durante un año con la ayuda de muchos amigos voluntarios, fue botado el 13 de diciembre de 1.991, en febrero del 92 realizaron un viaje desde Patagonia hasta España, pasando por el Caribe, Azores. Volvieron en 1.993, por Madeira, Canarias y Cabo Verde. De 1.993 al 2000 navegaron por la Patagonia  y por último, desde Argentina hasta  España, pasando por Uruguay, Brasil,  Trinidad Tobago, Venezuela, Dominicana, luego Azores y España, en total llevan navegadas algo más de 40.000 millas.
Anteriormente, entre otras naves tuvieron un Van de Stadt de 29', de acero naval, el Gandul II, estaba, en principio armado con un mástil de tubos de petróleo, velas de lonas de camión, sin motor ni equipos electrónicos recorrieron la Patagonia, virando el Cabo de Hornos y luego recorriendo las costas del Brasil.
Gustavo editó dos libros, Entre el cielo y el mar (1987),  que se encuentra agotado, libro que narra las experiencia de una muy joven tripulación que logra, después de muchas vicitudes virar el cabo de Hornos y Gandul a fuerza de sueños (1998), que narra la construcción de un velero por aficionados voluntarios y su viaje a través de los mares.
La Nación - 05-11-2000 - NOTA
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