La isla de Flores - Uruguay Imprimir E-Mail
por Martín Pachiani – Asociado 111
Habíamos dejado Punta del Este a medianoche y en las primeras horas de la mañana estábamos muy cerca de Montevideo navegando en un rumbo tal que nos permitiría dejar la Isla de Flores a estribor con debido respeto, haciendo la misma ruta que hicieron los mercantes de antaño cuando entraban al Plata impulsados por sus velas  buscando dejar lejos el Banco Ingles al aproximarse a la costa oriental.
Isla de Flores
La isla de Flores - Uruguay
Con la luz del día, navegando a 12 nudos en un crucero parece sencillo pero muy diferente habrá sido la situación en las noches tempestuosas del Río de la Plata donde las 11 millas que separan la Isla de Flores del temido Banco Ingles seguramente se reducirían muchísimo en la percepción de los marinos con los recursos de entonces. Tentado por meterme un poco más en el tiempo alteré el rumbo y dirigí la proa al faro buscando acercarme a las ruinas de la misteriosa isla.

a vista

Rocas y ruinas

La Isla de Flores está formada por tres promontorios que cuando sube el nivel de las aguas divide la isla en tres partes conocidas como la primera, la segunda y la tercera, la primera y la segunda están unidas por un istmo que queda cubierto únicamente con grandes mareas mientras que la segunda y tercera permanecen separadas por las aguas excepto en bajantes pronunciadas donde permanecen unidas. La isla es rocosa, carece de playas para desembarco exceptuando el muelle construido con ese fin y tiene una peligrosa restinga  que se extiende al noreste de la tercera isla por casi una milla.
 
Estas características tuvieron especial importancia cuando se decidió instalar el faro y el resto de las edificaciones que fueron surgiendo y que hoy vemos en ruinas que contrastan con el solemne faro de inmaculado color blanco. El mismo fue construido en la primera isla por ser la mas alta mientras que en las otras también se aprovecho la morfología del lugar para instalar el resto de las construcciones según el servicio que prestarían.
Tal es así que mediando el siglo XIX , en momentos en que los inmigrantes llegaban a granel a estas prometedoras tierras, las autoridades decidieron instalar un lazareto en la isla para dejar allí a los viajeros en cuarentena, mediante este recurso se buscaba evitar el ingreso de personas con enfermedades infectocontagiosas a Montevideo y frenar su propagación. Con tanto transito de personas la isla se convirtió en una suerte de diminuta ciudad donde funcionaba la comandancia, tres pabellones de pasajeros, hospitales, estación telegráfica, también había una capilla, un horno  crematorio y un cementerio.

desde el crucero

Martín desde el crucero

El faro y los naufragios

En la época colonial el Río de la Plata comenzaba a tomar mala fama por el traicionero Banco Ingles al que llamaban el tragabarcos, la Isla de Flores con sus restingas, los traicioneros pamperos y las inclementes sudestadas. Así como la llegada de un barco era motivo de alegría porque en el llegaban desde noticias hasta insumos y valiosos productos, cuando una nave se perdía significaba una verdadera tragedia. Por tal motivo era imperioso señalizar la entrada al puerto de Montevideo y para ello debía instalarse un fanal en lo alto del cerro y otro en la Isla de Flores. Si bien los españoles propusieron su construcción en 1791 debieron pasar casi 40 años para que entre en funcionamiento el anhelado faro en la Isla de Flores. Mientras tanto se produjeron varios naufragios.    
El primero que puso el tema en tapete fue el de la fragata española Santa Clara que encallo en 1777 en el Banco Ingles muriendo la mayoría de los tripulantes, entre los sobrevivientes se encontraba Andrés de Oyarbide, un nombre que adquiriría importancia con el correr de los años a raíz de sus trabajos de relevamientos batimétricos. El segundo naufragio fue el de la fragata Nuestra Señora de Loreto en 1792, la nave se perdió en una noche de tormenta siendo arrastrada hasta las restingas de la punta San José en la Bahía de Montevideo, este hecho motivo que se colocara una primer señal luminosa en la Isla de Flores construida con el farol de popa rescatado del barco hundido.
Tres años mas tarde en la noche del 19 de junio un fuerte temporal llevo al bergantín San Joaquín, alias El Venturoso hasta el Banco Ingles donde los golpes contra el fondo le abrieron un rumbo y el barco termino destrozado muriendo la mayoría de sus tripulantes. El siguiente naufragio dejo pocas pistas, sin embargo fue uno de los mas trágicos ya que en el se perdió toda la tripulación, se trata del bergantín español Nuestro Senior del Buen Fin que terminó sus días contra las restingas de la Isla de Flores (1799).

el faro

Mientras los Españoles continuaban gobernando mediante el Virreinato del Río de la Plata se encargo al prestigioso ingeniero español Giannini la realización de los estudios y el diseño de un faro para instalar en la isla, su plano era bellísimo y hoy puede verse en un cuadro que esta en el YCU. Por aquellos días, el 20 de mayo de 1805 se produjo un nuevo naufragio, el de la fragata de guerra Nuestra Señora de la Asunción también encallada en el Banco Ingles con una numerosa dotación de la que perecieron doscientos ochenta y ocho tripulantes.
En los años siguientes se produjeron una serie de hechos históricos que contribuyeron para retrasar la construcción del tan necesario faro en la Isla de Flores. Con la victoria de Trafalgar los ingleses desviaron su interés a las colonias españolas aprovechando un país debilitado al que se le hacia difícil mantener sus dominios en America. En 1806 y 1807 se produjeron las invasiones inglesas y en 1808 Napoleón invadió la península con el objetivo de ubicar en el trono a su hermano, esta situación derivo en la guerra de la independencia española y acelero el proceso de emancipación americana.
El 25 de mayo de 1810 se instalo en Buenos Aires la Primera Junta de Gobierno que marcaba el comienzo de un proceso revolucionario en el Río de la Plata. Sin embargo la costa oriental seguía fiel a la autoridad española y en 1811 paso a ser la capital del virreinato y fue designado virrey Javier de Elio quien en su corta gestión solicito ayuda para la construcción del faro, sin embargo a los pocos días se declaro la abolición del Virreinato del Río de la Plata viéndose postergada una vez mas la construcción del mismo.
En enero de 1817 tropas portuguesas tomaron Montevideo entrando el vecino país en una etapa de dominio lusobrasilena. Ese mismo año la sumaca Juana, procedente de Maldonado se perdió en el Banco Ingles durante una noche de invierno. Otro siniestro ocurrió dos años mas tarde sobre el mismo bajofondo donde naufrago la sumaca Pinao perdiéndose su tripulación y cargamento este acontecimiento llevo a los cabildantes a realizar un acuerdo llamado Tratado de la Farola, donde la Banda Oriental cedía parte de sus territorio a Portugal a cambio de los insumos necesarios para la construcción del fanal, sin embargo este tratado nunca se materializo.
En 1819 se produjo un naufragio que contribuyo a retrasar una vez mas las obras ya que un temporal hundió la fragata Trinidad y las pequeñas embarcaciones que la secundaban en el acarreo de materiales para la construcción del faro en la isla. Sin embargo hizo falta un último naufragio para que se reiniciaran las obras, se trataba de La Agenoria, un barco que navegaba con destino a Buenos Aires y que también termino presa del Banco Ingles, a bordo viajaba el poeta argentino Esteban de Lucca.
Luego del acontecimiento se llamo a licitación para la construcción del fanal que ya no seria el que dibujo Giannini, su diseño seria de estilo portugués similar a los que se habían construido en la costa brasileña. Cuatro años más tarde el primero de enero de 1828 por fin comenzó a destellar la luz blanca del Faro de la Isla de Flores en las noches del Plata.

ruinas

El Lazareto


Desde épocas remotas se utilizaba la practica del aislamiento de las personas infectadas con alguna enfermedad infecciosa como único método para evitar su contagio, claro esta que no había conciencia de la causa de la lepra, la sífilis o la viruela por ejemplo, por lo tanto se aislaba al enfermo pero no se combatía el mal. Cuando aun no existían lazaretos en tierra la norma era prohibir el desembarco de personas dudosas por lo que el propio barco oficiaba de lazareto flotante donde los tripulantes y pasajeros debían pasar un tiempo prudencial, allí  se los clasificaba en sanos, muertos o enfermos de riesgo quienes no desembarcaban.
En el siglo XIX el lazareto en tierra constituyo la única forma racional para aislar a los enfermos que provenían de otros países, si bien esta medida protegía la población era sumamente agresiva para los viajeros que quedaban paralizados por largos periodos de tiempo sin poder llegar a destino, muchas veces perjudicando sus negocios. En la costa oriental se empezaron a utilizar sitios de confinamiento provisorios en islas cercanas a la costa ya que se necesitaba apoyo terrestre, sirvió para tal efecto la isla Gorrity y la Isla de la Libertad ubicada en la Bahía de Montevideo pero no resultaron efectivas porque estaban muy cerca de la costa y los que estaban en observación se escapaban.
Luego de la epidemia de cólera que azoto Montevideo en 1857 se decidió instalar un lazareto organizado en la Isla de Flores. La topografía del lugar sirvió para diseñar diferentes sectores según la clasificación de riesgo de los viajeros. El lazareto limpio, donde funcionaba el hospital de observación, se ubico en la primera isla donde también existía el pabellón de pasajeros, un enorme edificio de tres módulos con dos pisos de altura y dependencias auxiliares, entre ellas el centro de desinfección compuesto por cuatro grandes estufas a vapor de alta presión donde se pasaban las prendas de vestir y las maletas.
Allí también funcionaba una oficina de correo y telégrafo. En la segunda isla se instalo un hospital para los enfermos infectocontagiosos y un pequeño cementerio. En la tercer isla que generalmente permanecía aislada se instalo el lazareto sucio donde iban a parar los que padecían enfermedades exótico-pestilenciales, había otro hospital construido en madera, un centro de desinfección, una sala de autopsias y un horno crematorio con una pequeña capilla.
En las décadas posteriores al surgimiento de la nuevas repulidas de Argentina y Uruguay la necesidad de mano de obra experimentada para trabajar la tierra como de artesanos y gente de oficio genero una fuerte inmigración alentada por la propaganda, donde se ponderaban las maravillas de estas tierras a la vez que se minimizaban los riesgos de la travesía, sin embargo los inmigrantes debieron soportar incómodos viajes en buques de carga sin alimentos frescos y recalando el lugares peligrosos como las costas de brasil infectadas de cólera y otras enfermedades tropicales.
Como si eso fuera poco al llegar a Montevideo les tocaba soportar una tediosa cuarentena en la Isla de Flores. Algo similar ocurrió en nuestro país cuando los inmigrantes eran derivados a la isla Martín García donde también existió un lazareto de cuarentena en el que debían permanecer los viajeros antes de ser trasladados en lanchas de vapor a Buenos Aires.
De la misma manera que existía diferentes clases para viajar en buque se distribuían en el lazareto, había habitaciones para los de primera, segunda y tercera. Lo mismo sucedía con los comedores y los pasajeros debían pagar su estadía con un valor acorde a la clase en que viajaban. Sin embargo había sitios en los que se compartían en fiestas, juegos, biblioteca y actividades como algún concierto de piano. Según el testimonio de los fareros el cantante Carlos Gardel también debió cumplir allí su cuarentena de regreso de un viaje a Europa, dejando un hermoso recuerdo a los viajeros que escucharon sus canciones en la  terraza con vista al Río de la Plata.  El año de mayor transito de pasajeros se registro en 1884 con un total de 7400 personas albergadas. Luego de las primeras décadas del siglo XX, y con los adelantos en la medicina y el surgimiento de las vacunas la actividad en el lazareto fue decayendo y la actividad ceso en 1935 tras 66 años de actividad ininterrumpida.

panorámica

El presidio

La isla de Flores también sirvió en varias oportunidades como lugar de reclusión. En ella estuvieron confinados principalmente presos políticos y reos comunes. Una vez mas se da otra similitud con nuestra isla Martín García que también fue lugar de reclusión para presos políticos, entre ellos estuvieron Hipólito Yrigoyen, Juan D Perón y Arturo Frondizi. Los primeros presos remitidos a Flores fueron revolucionarios de la guerra civil de 1904, debido a que los detenidos representaban un problema el gobierno decidió incomunicarlos enviándolos a la isla.
En aquel entonces el lazareto estaba colmado de viajeros por lo que los reclusos fueron confinados a la tercera isla, sitio donde no había suficientes instalaciones para alojar los presos que además estaban rodeados de enfermos de alto riesgo y las condiciones de higiene y abrigo eran deplorables. Los presos fueron liberados al año siguiente. En 1910 nuevamente los enfrentamientos partidarios terminaron con reclusos en la isla pero solo por dos semanas. En 1933 luego del Golpe de Estado varios opositores al régimen fueron detenido y confinados a la temida isla, el numero de presos supero los 150 que permanecieron por mas de un año en la primera isla, mucho mas extensa que la tercera y que estaba desocupada ya que el lazareto estaba cayendo en desuso. Existió un proyecto para albergar presos de máxima peligrosidad y se emprendieron las obras para construir calabozos con mano de obra de los reclusos pero quedo sin efecto por las dificultades propias de la isla (falta de agua, dificultad en las comunicaciones y costos elevados).
detalle
También estuvo confinado en la isla Simon Radovizky, quien a los 18 años asesinó al jefe de policía de la provincia de Buenos Aires, Ramón Falcón. Fue condenado a 19 años de prisión en Ushuaia de donde se fugo. Lo capturaron y se lo indultó con la condición de abandonar el país. Se dirigió a Montevideo donde debido a las protestas fue sometido a un nuevo juicio y enviado a la Isla de Flores. Al igual que en la Isla del Diablo y Alcatraz la Isla de Flores protagonizó un intento de fuga, lo realizaron tres presos que sustrajeron una chalana y se hicieron a la mar en busca de la costa, si bien en ese momento no tenían medios disponibles para seguirlos se dio el aviso mediante el telégrafo y cuando los prófugos alcanzaron la playa los estaba esperando la policía.
 
Al cesar el funcionamiento del lazareto los espacios edilicios habían quedado vacíos y en 1961 el Ministerio de Salud Publica resolvió poner punto final y retirar todo el mobiliario y los registros del lazareto. Los hermosos edificios fueron quedando en ruinas con el paso del tiempo y como consecuencia de vandalismo. La isla desierta con sus edificios derruidos sirvió de blanco para la realización de ejercicios  de tiro de la Marina y la Aviación, realmente es lamentable como en poco tiempo se destruyó lo que llevó muchas décadas construir y que constituye un valioso patrimonio histórico para la Republica Oriental del Uruguay.
Fuente: Historias y Leyendas de la Isla de Flores. Eduardo Langguth /Juan Antonio Varese
Martin Pachiani      09/2010

Martín Pachiani es el profesor a cargo del Curso de Patrón Yate a Vela-Motor
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