Relatos de navegantes

Del Plata a Sudáfrica – Solo y a Vela Pura

Hernán Luis Biasotti

Un 26 de marzo de 1994, el Eos II zarpaba desde San Isidro, un ocho metros de eslora, casco de chapa y cubierta de madera terciada, diseño de Luis Borda, con 2,65 m. de manga, 1,25 m. de calado y un desplazamiento de 2.200 kg, sin motor «ni máquina de ninguna especie», solo el sextante y su timón de viento Navik. Su proyecto era circunnavegar al sur de los tres grandes cabos como desafío personal, sin pretender emular el viaje que realizó Vito Dumas en 1943 .

Partió de San Isidro, navegando hacia el sur, hacia Sudáfrica, su partida fue acompañada por varios barcos de amigos y el clipper Inés, engalanado, con su familia a bordo, llegaron hasta las inmediaciones del «Marciano», la torre mareográfica de Nuñez.

Hernán se despide de sus familiares y amigos, es hora de partir…

Dice Hernán en su libro «El Eos II se aleja…Se van empequeñeciendo en el horizonte… y yo me alejo, me alejo y me alejo hasta que todos son puntitos que se pierden en la distancia. Y me quedo solo. Muy solo y triste…..»

Continua, «…el río comienza a crecer, no puedo avanzar contra la marea, de modo que fondeo en aguas abiertas…me recuesto para dormir un poco y relajarme, entonces me sobreviene un llanto fuerte… es como una válvula que descarga la enorme presión que ya no podía resistir…Duermo un par de horas y me despierta el chapoteo de la ola corta que levanta un viento fresco…Izo las velas, levo el ancla y navego toda la noche bordejeando»

Hernán, navegando continua amarinando su barco en casi todo lo que le faltaba. En toda su navegación toma los datos del sextante y del cronómetro y los necesarios para estimar la posición, registrándolos en el Libro de Bitácora periódicamente . El rumbo del compás y la distancia que marca la corredera, la declinación magnética, los desvíos del compás, más el abatimiento y deriva y constata su posición, estando siempre con un ojo atento al barómetro!!

Como buen sibarita, disfruta de la buena comida

Hernán cumplió 41 años en navegación, no le falto su torta con vela!!!

Su música viaja con él…

A su cruce del Océano Atlántico no le faltó ni calmas, ni borrascas pero tampoco buenas comidas, lecturas y música, algo que a Hernán le agrada y además, pasó navegando, el 4 de abril, su cumpleaños «41».

El Eos II navega con rumbo fijo

El 20 de abril divisa al volcán Tristan da Cunha, lleva 28 días de navegación, continua navegando hasta que se pierde por su popa, los días se suceden entre chubascos y rachas, pero siempre con rumbo.

El 12 de mayo llega a Ciudad del Cabo

Ya cercano a la entrada de Ciudad del Cabo, durante cuatro días le toca una niebla cerrada hasta que el 12 de mayo, amanece con sol y una suave brisa, que le permite al Eos II entrar al puerto a vela hasta las marinas del Royal Cape Yacht Club, en un día de fiesta, Mandela era elegido Presidente!!

Un día de la patria muy lejano

El 25 de mayo, el Eos II lució empavesado para festejar el cumpleaños de la patria, día especial para pasarlo lejos del terruño, la familia y los amigos, Hernán,invitó a bordo del Eos II a los amigos del club náutico Royal Cape .

Secando el pescado al sol

Conocer es una de las predilecciones de Hernán y alli fue a recorrer Namibia, Botswana, Zimbabwe y Zambia una muy buena experiencia
poder experimentar y sentir a la naturaleza, los animales y sobre todo el contacto con su gente y sus costumbres.

El 17 de agosto zarpó rumbo a Hobart, en la isla de Tasmania, en el sur de Australia. Ya internado en el Océano Índico, demasiado exigido por los fuertes temporales de invierno, al septimo día de navegación, a la madrugada, una ola mayor que las demás tumbó al Eos II sobre estribor, algunas cosas cayeron al piso, no entraba agua, miró por la escotilla y el mástil seguía en pie, ordeno todo y siguió un par de días con vientos fuertes hasta que la espada del timón de viento se rompe, hace una de fortuna, pero es tanto el viento que no queda otra que salir a timonear, cuando el viento amaina, prueba el timón de viento y…funciona, pero se suceden los días con vientos en aumento lo que hacía que tuviese que salir a corregir el rumbo constantemente.

Un día nota que hay agua en la sentina, el casco está fisurado, es la aleta que sostiene la pala del timón, el skeg, falta poco para que se arranque, la posición del Eos II es a 1.500 millas de Ciudad del Cabo y a 4.600 de Hobart, los desperfectos se van sumando tanto como para que la navegación ya no sea segura, no tiene chances de llegar a Australia, decide dirigirse a Port Elizabeth que se encuentra a 800 millas.

Consiguió recalar en la costa oriental africana, en Port Elizabeth y tras realizar una reparación precaria y una mejora en el aparejo parte de regreso, no están dadas las condiciones para continuar con el proyecto…

En Port Elizabeth el soldador realiza su trabajo

Parte de Port Elizabeth hacia el Río de la Plata sin escalas.

Dice Hernán «…la ruta de regreso forma un triángulo con la línea Rio de la Plata/Sudafrica…una vez en el Cabo de Buena Esperanza, tendré que navegar hacia el NW, hasta el Trópico de Capricornio y seguir en dirección a Río de Janeiro hasta el sur de las islas Trinidad y Martín Vazy, de allí, rumbo hacia la boca del Plata, de esa manera trataré de aprovechar la corriente de Benguela, alisios y la corriente del Brasil…»

Buscando los alisios en el regreso

Cruce del Océano Atlántico rumbo a Buenos Aires

Hernán Biasotti, de marzo a noviembre de 1994 realizó el doble cruce del Atlántico Sur en solitario, dobló el Cabo Agulhas (extremo sur del continente africano) en ambos sentidos, regresando directamente sin escalas desde Port Elizabeth, en el Océano Índico, hasta San Isidro en 53 días. El recorrido total del viaje fue de 11.300 millas náuticas (equivalente a bastante más de media vuelta al mundo) y le insumió 129 días de navegación completamente solo.

Nuevamente en casa…

Hernán Biasotti es un navegante con una gran experiencia de nuestros ríos, de la Plata, el Paraná, Paraguay y el Uruguay, además de las costas del litoral brasileño, la Guyana Francesa, las islas del Caribe y de la Polinesia, el Mediterraneo, el Mar del Norte, los canales de Holanda, tanto en su barco como profesionalmente.

En reconocimiento a su proyecto, el Club Náutico San Isidro le otorgó la medalla del Atlántico y Río de la Plata.

Es muy interesante leer los preparativos del viaje en solitario, las experiencias abordo y las anécdotas de tierra en el libro
«Del Plata a Sudáfrica – Solo y a Pura Vela». En él dice Hernán «…entre los navegantes deportivos, no queda casi
nadie que prescinda de los adelantos tecnológicos para tener la posición al instante, renuncié deliberadamente a esas facilidades…quise estar totalmente solo en este mar que amo, empleando a fondo los conocimientos que fui adquiriendo y perfeccionando durante la vida entera..»

El libro de Hernán Biasotti » Del Plata a Sudáfrica » relata el proyecto, los preparativos, la navegación y como va solucionando los problemas que le surgen, es un libro, ameno, instructivo y muy recomendable su lectura!!!

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