Relatos de navegantes

Velero Fernet – Jorge Miller – Laura Marcora

Por Jorge Miller- Asociado 92

Compartir con la gente del agua la experiencia hasta hoy vivida por nosotros resulta por demás gratificante,  no solo desde el aspecto especifico de las navegaciones, vientos, olas y cuanto tema los nautas podamos imaginar, sino por  la recompensa que llega de la mano de vivencias, experiencias, compartires, crecimiento de sensaciones y sobre todo, el poder permitirse ir andando sin tiempos ni exigencias, quedándonos en aquel lugar que mejor nos sentó y yéndonos de los  que no tan buena onda nos generaron.

Cortando las amarras del Fernet el día de la partida……

quienes somos?  laura,  hoy 54 años, timonel,  dos hijas, con previa experiencia náutica de mar de  un viaje bajando el kashiri ( un otero 40-12) desde portobelo, en santa catarina, brasil,   junto a daniel del valle como capitán, y navegaciones  varias por el río de la plata hacia uruguay y costa de buenos aires.

miller, hoy 58 años tres hijos, patrón, con anterior experiencia oceánica de tres viajes, dos de los cuales fueron a angra dos reis, partiendo desde bs as  (uno subiendo el kashiri y  otro al capricho) y el tercero bajando al kashiri, todos ellos con daniel del valle como capitán y también navegaciones en el río de la  plata y en el atlántico de la costa uruguaya.

Miller y Laura en Paraty, estado de Rio de Janeiro

somos  tripulantes del  fernet (velero roy de 32 pies al que fuimos ajustando  y despejando en su equipamiento a medida que las necesidades lo iban solicitando), con el que cortamos amarras desde el club de pesca y náutica las  barrancas, en san isidro, un 26 de septiembre de hace unos añitos, casi  cuatro, sin tener muy en claro un destino cierto, ni la  fecha de regreso.

esta fue nuestra primera experiencia de aquella partida relatada por mi, laura

…….y para empezar por el principio del  principio, les traemos aquí la primera crónica de las aventuras del fernet, aquella cuyo relato comienza el 25 de septiembre de 2006, día en que el capitán cortó las amarras que unían nuestro barco al muelle, y zarpamos proa al norte.

fue difícil la partida, sobre todo la despedida con los hijos. ahora mismo, después de casi cuatro años, mientras lo rememoro, se me llena el corazón de incontenible emocioncilla. el día previo a partir, a pesar de que hicimos todo lo posible para estar solos, fue tal el mundo de gente que iba y venía y llamaba que no lo podrían creer, y sí, era natural, finalmente nos íbamos,  fueron las emociones de todos que, sumadas a las nuestras, hicieron luego un cocktail de extraño sabor.

la mañana en que dejamos atrás las boyitas del club, roli, un vecino de amarra nos fue a despedir desde la isla y nos auguraba un viento franco del ne para los dos siguientes días, pronóstico que ya habíamos chequeado y vuelto a chequear, por supuesto, íbamos felices, tranquilos, aunque con una nostalgia extraña, con destino a la paloma, pero sabiendo que cabía también la posibilidad de una paradita estratégica en algún lugarcete de la costa uruguaya.

la navegación fue muy linda, con sol, ni una nube, viento de unos 15 a 18 nudos, el río sin corderitos… y el fernet volaba tranquilamente a casi 7 nudos! pero, al promediar la tardecita, cuando estábamos a la altura de sauce,  el viento “palmó”…. ,pero no había a la vista ni una nube ni indicador alguno de preocupación.

Llamamos a control colonia para ver cuál era el parte vigente y nos dijeron (en realidad adivinamos porque había muchísima interferencia) que se esperaban vientos del ne con fuerza 5 a 7, luego afirmándose en 7, lo cual nos pareció rarísimo dado que hacía solo ocho horas que habíamos salido. evaluamos los datos, y decidimos seguir viaje con opción a entrar en Montevideo en la mañana siguiente, si se complicaba el panorama.

Y así llegó la noche con la luna, las estrellas, una brisa fresca pero no fría, y una escora de no más de 20 grados. Una verdadera delicia. dormimos por turnos, y hasta me ani a corregir exitosamente  el timón de viento sin asesoramiento del capitán.

Pero de repente -y no muy gradualmente- comenzó a aumentar el viento y rapidísimamente se transformo en un  definido vendaval. mmmmm….control colonia! no se equivocaba….  tomamos primero  dos rizos, al rato bajamos la mayor , y finalmente achicamos genoa  hasta que quedó hecha un pañuelito de bailar el  pericón (el  baile nacional  uruguayo).

Se movía como “pa tener y guardar por las dudas”.  por suerte no me descompuse, a pesar de las olas que pegaban sin aviso y sin regularidad  por la banda, desestabilizando el rumbo permanentemente.

Al amanecer andábamos por la altura de la panela, pero con una deriva y un abatimiento interesantes, el viento no amainaba ni parecía tener intenciones de hacerlo, así que volvimos a evaluar las circunstancias y convinimos en entrar en mi ciudad natal, montevideo.

Lindo ne!!! No era lo que había previsto la meteo en bs.as!,  obviamente para entrar a la capital “yorugua” había que ponerse ese mismo viento de frente, pero…,¿ para que teníamos el motor?

Lo encendimos enfilando al cerro con una corriente en contra no se de cuántos nudos, pero unos cuántos, por lo cual costaba muchísimo avanzar, hasta que por fin avistamos entre la lluvia y la neblina el puerto de  buceo,  pero para llegar a nuestro objetivo había que pasar antes unas boyas cardinales que rodean una zona prohibida por babor, al tiempo que también se pasa al través de una restinga de rocas -paradójicamente llamadas del buen viaje-, por estribor.

Entre las rocas y las boyas hay 1 milla, como suele suceder en estos casos, en el mismísimo momento en que estábamos dentro del  área, mi marido me avisa que el motor no le tira, no responde, o cree que no lo hace como debiera ser.

Había tanto viento y tanta marea en contra q era difícil dilucidar la situación. el caso concreto era que la proa del barco no iba adonde él la dirigía. la verdad es que se me frunció el estomago y la garganta de solo pensar que todavía faltaban  como 2 millas más para arribar, paralelamente, empezó a brotar un inconfundible olor a quemado, al tiempo que el ronroneo del motor se hacía más y más irregular y se empezaba a sentir un calor inusual dentro. ahora que lo vuelvo a revivir mientras lo escribo, no se me ocurre pensar otra cosa más que en esas situaciones la propia naturaleza humana le hace a uno sacar la calma y la claridad de algún lugar recóndito e insondable.

En aquel momento solo  pensé que lo peor que podría pasar era que el barco se nos fuera contra las rocas compatriotas y rompiéramos algo y entonces nos tuvieran que hacer un salvataje, en ese estado de ánimo, baje al plotter (maravilloso invento) y fui guiando a miller a los ponchazos como para tratar de mantener, dentro de lo posible, el rumbo previsto. parecía el pobre fernet un “bevado” de caipirinha, dos pasos adelante, uno patrahhhhh, uno pal costado….pero íbamos, de a poquititito, acercándonos… mientras tanto, yo con el micrófono del VHF en mano y el canal 73 sintonizado, como para pedir lancha de rescate a la prefectura en cualquier momento. por suerte no hubo necesidad y finalmente…… llegamos a puerto 7 hs. más tarde, a salvo y cansados, muy cansados…. con el barco muy mojado, por dentro y por fuera. pero nada de esto nos desanimo, sino por el contrario, estábamos muy felices de estar en montevideo, a buen resguardo en  una de las boyas del ycu.

Después de un merecido descanso, un  baño caliente  y una  suculenta comida, llego el mecánico, el impecable uruguayo don javier beltramini, quien después de un rato de meticulosa revisión, nos dio el tan temido reporte de la situación. 

Al cabo de unos días, y luego de debatirlo mucho – como nuestro viaje estaba apenas comenzando, y la idea era, por sobre todas las cosas, disfrutar de el mismo a pleno y armoniosamente-, decidimos que lo mejor que podíamos hacer era realizar de una vez la  inversión que no habíamos querido hacer antes en baires, y comprar un motor nuevo.

Fue así que, ahí mismo en el ycu de montevideo, colocamos a nuestro inefable y fiel amigo, el japonesito yanmar 21, de 3 cilindros. pero, toda la historia referente a esto,  seguramente será motivo de otra de las crónicas venideras, ya que debimos permanecer allí más de un mes y en ese lapso muchas cosas sucedieron.

El Fernet fondeado en Tororo, estado de Bahia, Brasil

Hoy, 05 de julio del 2010, estamos en salvador, bahía, a la espera que ¨mude o tempo¨, como dirían los brasileros, para poder así poner rumbo a itaparica, donde estuvimos ya varios días anteriormente,  para luego intentar conocer  la tercer bahía en tamaño del brasil que es camamu. 

Esto será posible si el se-ese-e con vientos irregulares y lluvias constantes y abundantes – que  rememoran  días pasados en los veranos de angra dos reis-, nos lo permiten, ya que debemos retornar por unos días a buenos aires el 14 de agosto.

 
Pescadores en la bahía de todos los santos, estado de bahía, Br

Durante los tres meses que debimos estar en buenos aires, nuestro fernet  quedo a muy buen resguardo en pier salvador, una de las marinas de la bahía de la ribeira. al irnos de aquí, el clima reinante era quente quente, con régimen de lluvias de temporada seca y vientos normales. regresamos el 29 de junio dejando un buenos aires frio húmedo y lluvioso, para encontrar lo mismo aquí, claro que no tan frio. mañana celebraremos una semana sin sol y con muita chuva, y con una previsión de 4 0 5 días más.

Estos días sirvieron para recuperar en parte el efecto humedad, calor y aguas desde el cielo que nos han hecho poseedores de un hermoso sembradío de champiñones y afines  en el interior de nuestra nave. dicen que siempre hay una primera vez y esta fue la nuestra en cultivos de rápida generación y lenta eliminación.

Reja de la iglesia de nosso senhor de bonfim da bahía, estado de bahía, Brasil

La idea original, mientras estábamos en baires, incluía llegar, acondicionar, reaprovisionar y zarpar en dos o tres días , pero, otra vez sopa…, y este continua siendo uno de los grandes aprendizajes de nuestro viaje y de la vida, ya que esta  bueno proyectar, pero para nada alimentar expectativas y fantasías, sobre todo cuando se depende de variables incontrolables como el clima.

Y pensar que  uno que pretendía – antes de partir, y allá lejos y hace mucho – controlarlo  todo!!!!!.  aceptar la realidad y relajarse nos resulto fundamental para llegar hasta aquí, no fue fácil, que bah!!, influyeron muchísimo los navegantes con los que fuimos compartiendo mates, vinos, caipiras y cafezinhos y que nos fueron regalando mientras tanto sus experiencias, secretos  y sabidurías.

El fernet fondeado en tororo, estado de bahia, brasil

La generosidad de quienes estamos vinculados por agua bajo nuestra quilla no tiene medida y es sin duda, uno de los más ricos tesoros descubiertos en este mundito que cada día se aleja más del  individualismo, el egoísmo y las miserias varias que de alguna manera nos impulsaron a procurar un algo diferente.

Jamás olvidaré la frasecita sabia de mi amigo y vecino de amarra en buenos aires, fernando fabersane,  quien siempre dice » hay un mundo mejor……» cuan cuan cierto es, claro que debemos buscarlo…

piraja

Piraja entrando en la bahia de Itaparica

yaquestamos compartiendo, como no sería justo dejar fuera a  personas desinteresadas y entregadas a acompañarnos desde mil sitios diferentes, iremos nombrando sin un orden riguroso a todos aquellos que en nuestra frágil memoria habitan. sé que quienes queden sin mencionar jamás se molestarían, ya que están en nosotros desde el mismo instante en que nos conocimos.

Todas las informaciones y contactos que hemos ido descubriendo y atesorando a través de la experiencia y las metidas de pata, porque las hemos metido!!!!!!!!!!!!!!!!, esperamos que les ayude a quienes naveguen entre  buenos aires y  salvador.

Navegando en el fernet hacia arraial do cabo en estado de rio de janeiro, brasil

Por ahora esta etapa es hasta aquí, claro que como cada día es una etapa nueva sabe bien el fernet que mientras ¨haiga¨ salud las coordenadas están abiertas a cuanta posibilidad y alternativa  interesante  se presente.
 
En más de mil charlas que mantuvimos los dos, léase el fernet y miller, nos hemos prometido sumar y sumar y sumar, claro que sin angustias, exigencias y presiones. como dijo otro gran amigo, » en la vida uno  hace lo que  puede de lo que quiere».

Quedó para el  final la presentación del fernet con su equipamiento al día de hoy,  velero roy 32, motor yanmar de 21 hp, arboladura harken, molinetes seawinch, radar y plotter raymarine, balsa salvavidas plastimos, generador eólico airmarine, 4 placas solares, timón de viento centinela, inverter de 1500 w, 2 genoas, 1 mayor, 1 mayor de capa, 1 tormentín, 120 litros de agua, 70 litros de diesel, todas luminarias de leed, malacate de 1200w anchorlift, dinghy zodiac de 2.40 con piso de tablitas, blu icom  con antena shakespeare tipo látigo, vhf navman, ecosonda  navman, tres baterías de 115 delphi para servicio, 1 batería de 115 para arranque, 2 gps garmin 76.

Cobrando una cabala en el litoral entre  ilheus a itacare, en estado de bahía, brasil

Será hasta la próxima, miller & laura

Cabo de hornos y ventisqueros

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