Relatos de navegantes
Iº ENCUENTRO NAUTICO DE LA BAHIA – 2009
Por Martín Pachiani
El viernes 25 de setiembre desde temprano había movimiento en Tapera de López con los preparativos para el Encuentro. El Tormento había llegado por agua pero hacia dos semanas que estaba en un trailer prestado, así que con la ayuda del tractor fue al agua nuevamente mientras Gastón limpiaba el fondo del Secreto que yacía escorado en la playa con una driza tirando de lo alto del palo. Desde capital llegaba por trailer el Cristóbal, rápidamente le colocamos el palo y aprovechando la marea fue al agua. Le seguía el Milagros procedente de Atalaya al que también arbolamos y botamos mediante la rampa……..
El Tormento en Tapera de López
El Red llegó a última hora por una avería en una rueda del trailer y fue al agua sin arboladura ya que Javier no llego a tiempo para terminarla, de todas maneras decidió participar porque según dijo………..no se la quería perder!!!!
El sábado 26 fue al agua el velero Marlín II quedando así establecida en 6 barcos la pequeña flota en la que nos disponíamos a recorrer la costa sur de la Bahía de Samborombón.
Mientras el arroyo San Clemente en bajante perdía lentamente profundidad zarpamos aguas abajo con todo el paño y media orza calada. El Cabo San Antonio hace de abrigo a estas aguas y el Faro del mismo nombre es la referencia para el marino rodeado por un frondoso monte de árboles visibles desde la distancia. Allí mismo funcionan las Termas Marinas y un elevador instalado en el faro permite a los turistas contemplar desde lo alto los arroyos y meandros de este humedal que nos proponemos recorrer con estos pequeños barcos de orza, los mas aptos para la zona.
La débil brisa del NE nos obliga a bordejear siguiendo la costa hacia Punta Rasa, a medida que nos acercamos levantan vuelo bandadas de gaviotas y un grupo de espátulas rosadas que se alimentaban en el lodo que descubre la bajante. El viento afloja y se me ocurre que es una buena oportunidad para embicar los barcos en la punta y hacer un desembarco.
En realidad lo que hasta no hace mucho era Punta Rasa hoy es una isla ya que se formó un canal que aisló la punta y hasta es posible rodearla navegando con un poco de marea. Cuando sopla la brisa, este sitio se llena de kitesurfistas ya que la topografía es absolutamente compatible con lo que buscan estos deportistas.
También es inmejorable para las enormes bandadas de chorlitos playeros y otras aves migratorias que eligen como escala los pantanos del Tuyu para alimentarse. Es por ello que la Fundación Vida Silvestre mantiene la mirada atenta para la conservación de este ecosistema.
Dejamos los barcos en la playa y con los pantalones arremangados caminamos en torno a la isla tomando fotos y recolectando caracoles. Tras comprobar el cambio de marea abordamos nuestras embarcaciones y con viento franco nos dirigimos al arroyo Tijeras, próximos a la desembocadura nos fuimos agrupando y en fila india atravesamos la barra con precaución respetando los waypoints obtenidos en mis relevamientos.
Adentro se hace profundo y contemplamos los pastizales en busca de aves y animales silvestres. En esta zona es posible ver al Venado de las Pampas, un pequeño siervo que forma parte de las especies protegidas en la reserva Campos del Tuyu. Las características del terreno y la marea baja hacen muy difícil el desembarco en medio del lodazal así que anclamos el Tormento y el resto de la flota se fue abarloando para formar una isla con los 6 barcos. Disfrutamos de un almuerzo al sol y mientras las aguas llenaban la Bahía la flota se alistaba para zarpar nuevamente.
Con un poco mas de viento navegamos próximos a la costa en un metro y medio de profundidad buscando la única referencia que hay en el agua para recalar en la Ría de Ajo, se trata de un poste donde hace mucho tiempo existió una baliza luminosa alimentada a gas acetileno. Esta vez no fue necesario respetar los waypoints ya que la marea nos permitió pasar por cualquier lado para tomar la embocadura de la caudalosa ría, una vez adentro las profundidades rondan los 5 metros y la navegación con viento de través es una verdadera delicia.
Nos tomo una hora navegar las 5 millas que hay hasta el puerto y luego del ultimo recodo apareció a la vista la flota de pesca, apostada sobre el antiguo malecón del que fuera uno de lo principales puertos del país en la época de los saladeros, antes de la invención de los frigoríficos.
El semirrígido de la Prefectura nos escolto el ultimo tramo y conforme íbamos arribando nos dieron una mano con los cabos de amarre. Algunos fueron en procura de una refrescante ducha y otros prefirieron salir a caminar por el antiguo pueblo de General Lavalle.

