Relatos de navegantes

Buenos Aires – Cape Town – velero Nina

Por Fabián Linkowsky – Socio 54

Les cuento que acabo de llegar a Sudáfrica después de cruzar el Atlántico navegando por primera vez….!!!!!
Tuve un viaje muy bueno con algunos inconvenientes que sazonaron la travesía. Normalmente deberíamos haber tardado 30 días pero terminaron siendo 37. Tuvimos cerca de 10 situaciones de vientos fuertes o temporal con velocidades de más de 35/45 nudos de viento, en algunos casos tuvimos que ir a la capa.

Tuvimos cerca de 5 días con calmas en los cuales no pudimos utilizar el motor. Pescamos muy bien aunque comimos poco pescado, tiramos la caña unas 8 veces y picaron unas 5, de esas veces,  2 los sacamos bien pero uno se cayo al agua cuando lo estábamos levantando. Las restantes al no parar el barco les rompimos la boca a los pescados o bien nos rompieron la línea o el señuelo. Cruzamos mayormente entre los 36 y 37 grados de latitud sur con vientos del NW.

Uno atento al timón mientras se tira el señuelo


El Nina tiene un timón de viento que es copia argentina del Plastimo que tenia Gaspar en su barco (con quien navegue el año pasado a Polinesia), pero en un barco de este porte y de acero no dio buen resultado, todos los días teníamos que revisarlo y repararlo. Empezó funcionando con los guardines cruzados, esto ya era anormal. Hacia muchas S esto implica,  no timoneaba derecho, esto nos hacia perder muchas millas. Se soltaba la veleta o se soltaba el fletner.
Le hicimos varias reparaciones intentando fijar el fletner y que se pueda instalar con los guardines sin cruzar pero no hubo caso. Creo que todos los días trabajamos con el timoncito hasta que murió.

La calefacción
El Nina tiene instalada una calefacción a Gas Oil para barcos. Esta calefacción funciona según el manual si no se escora más de 15 grados. Lamentablemente no funciono nunca, tratamos de hacerla andar día por medio durante los primeros 20 días pero finalmente abandonamos. Tuvimos frío los últimos días y mucha humedad en el barco desde la primera semana. En amarra anda perfecto!!!

 
Día 5
Se suelta un perno de la ganzera, de repente la vela mayor estaba volando sin control, por suerte había poco viento…. 


Día 8 El Nina tiene vela mayor full-batten. Los battens en este caso son de aluminio cilíndricos y en la punta achatados para encastrar en una pieza que los contiene. Este día se rompe el segundo batten a la altura en que se achata, desde aquí en más sin segundo batten….. la vela no corría peligro pero la forma no era la mejor.

 
Día 15
Infaltable, Windows empieza a colgarse a raíz de falsas conexiones con un USB y la PC deja de arrancar!!!!! Por suerte en el setup de la maquina había posibilidad de reinstalación. Obviamente nos arruino el programa de navegación pero no así el de mail. Igualmente en el medio del Océano no hace falta el programa de navegación y para la entrada teníamos las cartas de papel. 


 Día 17

Antes de salir preparamos 3 garrafas que iban estibadas abajo de la planchada de popa en contacto con el agua sin estar necesariamente sumergidas todo el tiempo. Por algún motivo las estibo un amigo de Marcelo. Este día voy a popa y no veo las 2 garrafas de repuesto y pregunto con total asombro y franqueza si los chicos las habían cambiado de lugar. Se habían perdido con un temporal. De acá en más un día comida fría y otro día comida caliente

Que cara de satisfacción!!!!


Día 20
Luego de usar motor en una calma sentimos un olor raro, nos picaba la garganta y tosíamos. Alguna de las baterías se había «freído», esto implica sobrecargado. El regulador de voltaje del motor se había jodido, de acá en más motor solamente por 1 hora y parar,

 
Día 22
Se rompe definitivamente el timón de viento, ya no podemos hacer nada para repararlo…. de ahora en mas timonear. Se des soldó una pieza que recibe la pala del timón de viento cuando se arma. Una situación por demás extraña. 
Por suerte se me ocurre armar un pequeño timoncito usando cabos elásticos como cuando navegaba en solitario en el 25 pies que tenia antes, con ese timoncito pudimos liberarnos del timón en algunas condiciones, sobre todo vientos fuertes de la aleta. 
Este mismo día notamos a motor que la hélice no giraba, revisamos y la caja de velocidades no tenía fluido hidráulico. Lo rellenamos y al rato pasa lo mismo. Perdía el fluido por el intercambiador de calor, se iba todo al mar. Obviamente fluido hidráulico no es algo que se lleva en cantidad, en general se lleva aceite de motor. Nos quedamos sin motor, en realidad sin posibilidad de poner avance o retroceso pero si podíamos cargar baterías. Esto implica esperar viento durante las calmas….


Puerto  Bueno estas son las cositas que nos pasaron durante la travesía. Siento que tuvimos un piso de trabajo continuo un poco alto, siempre estábamos en el tallercito reparando cosas, y también tuvimos picos relacionados con la navegación en si. De cualquier manera la experiencia fue excelente y estoy muy contento y satisfecho de haberla realizado. 
En sucesivas comunicaciones recibimos mensajes del grupo y les cuento todo esto como agradecimiento a la compañía.
Un abrazo y nos vemos en BA.

Por fin en la amarra!!!

Regreso Les envío este pequeño relato de mi frustrado viaje de vuelta desde Capetown. Digo frustrado porque no llegamos a B.A., de hecho escribo esto desde Capetown, pero igualmente fue una experiencia de primera. Les cuento. 
El 1° de agosto salí de B.A. hacia Capetown para traer el Nina, el velero con el que había venido en mayo. Ahora éramos 3 Marcelo (Owner & Captain), Roberto y yo. 
En mayo habíamos llegado a Sudáfrica sin la caja de velocidades y sin timón de viento, yo suponía que la caja de velocidades iba a estar funcionando… pero no fue así. En realidad andaba pero se soltaba el cambio y no volvía a enganchar. Esto lo notamos al ir a cargar gas oil para salir. 
Nos tomó 15 días preparar el barco a son de mar y esperar la meteorología adecuada. Durante esos días limpiamos la caja de velocidades, no menos que 7 veces (cambio de aceite y secado), resoldamos algunas partes del timón de viento y repasamos todos los puntos sensibles que pudieran romperse en la travesía. Del club a la ferretería y de la cama al living.

Merecido reposo.....

A pesar de todo esto llegó el día con meteorología favorable y decidimos salir sin caja de velocidades, o sea no teníamos marcha adelante, solamente atrás. No es gran problema dado que en el mar únicamente se usa el motor en las calmas y para cargar batería, esto último podíamos hacerlo y las calmas, tal como hacían los viejos navegantes, agua y ajo. 
Nos remolcaron hasta la salida y comenzamos a navegar una linda brisita.
El clima era bueno, no mucho frío despejado y con viento del sector S, ideal. Navegamos todo un día en esas condiciones y avanzamos mucho hicimos promedio de 6.5 nudos que para estas navegaciones es muy bueno.

Al día siguiente comenzaron los problemas. Perdimos 2 manijas de molinete y solamente traíamos 3. 
Era el 2°, de por lo menos 30 días de navegación por delante, y nos quedábamos con un a manija sola. Nunca en mi vida había visto caerse una manija y ese día se cayeron dos. A partir de ese momento llevamos la tercera manija atada a la muñeca cada vez que la teníamos que usar. Usarla atada es «fucking» complicado, se enreda el cabo en la manija, etc. 
Qué hubiera pasado de perder la tercera manija ¿?? Bueno hubiéramos tenido que hacer mucha fuerza para manipular las velas, o hubiéramos tenido que resolver situaciones de a dos cuando con manija uno solo hubiera sido suficiente o hubiéramos tenido que armar alguna manija «suplente» con lo que tuviéramos disponible, Ej.: Una llave de tubos. Obviamente era una complicación grande pero no nos iba a modificar el viaje, no pensábamos volver por manijas.
En cambio lo que pasó el día siguiente nos hizo volver.

Tercer día de navegación, excelente viento, buena velocidad, mejor comida. Roberto hizo ñoquis,  un lujo a bordo, yo hice la salsa. Luego de comer sentimos un fuerte golpe, el barco se paró y otro golpe. Mi primera impresión fue como haberle dado a una roca pero sabíamos que no había ninguna isla cercana. Marcelo salió disparado a cubierta y vio alejarse por popa a una ballena. Increíble pero nos habíamos chocado con una ballena en pleno océano.

La primera reacción fue revisar el casco por posibles entradas de agua, por suerte no tuvimos ese problema. Luego Marcelo notó que el timón respondía solamente a una banda y se quedaba trabado a la vía. 
Obviamente decidimos buscar una alternativa en puerto, no podíamos seguir con el timón a una banda, es como manejar un auto que solamente dobla para un lado con el agravante que el viento no siempre empuja como un motor, hacia adelante, sino que viene de diferentes direcciones lo que hace todo más complicado.

Buscamos donde recalar ya que volver a Capetown era muy complicado por el viento que soplaba. La primera alternativa que vimos fue la desembocadura del río Orange, frontera entre Sudáfrica y Namibia. 
Teníamos que navegar 150 millas, aproximadamente 280 km.

Mandamos un mail a través de la radio del barco reportando posición y nuestros planes de recalada.

Al día siguiente nos aconsejaron ir a Port Nolloth unas millas más cerca.

Nos tomó 2 días y medio llegar. Las últimas 5 millas tuvimos que hacerlas a motor marcha atrás, recordar que no teníamos marcha adelante, y después nos remolcaron con un remolcador de verdad!!! 

Port Nolloth es un puerto minero dedicado a los diamantes, sin ningún tipo de estructura para veleros. En la costa atlántica de Sudáfrica no hay muchos accidentes geográficos tipo caletas o bahías que permitan un puerto natural. Port Nolloth tiene un arrecife que frena la ola pero es muy desprotegido a los vientos y por otro lado corre mucha corriente dentro del puerto. Hay unos 15 barcos, todos comerciales de esloras de aproximadamente 15m con sus mangueras para remover tierra submarina en búsqueda de diamantes.

La gente es excelente, al día siguiente de llegar estaban desarmando el timón y la caja de velocidades. 
Estábamos en una boya con un botecito a remos prestado. No siempre podíamos ir a tierra dependiendo de la corriente y el viento. 
Nuestra rutina era visitar el taller donde nos reparaban el timón y la caja, ducharnos en algún lugar que nos prestaran, y sacar videos. 
A los 10 días teníamos todo instalado, pero ya era demasiado tarde para seguir a B.A., volvimos a Capetown en un   viaje comodísimo de 3 días para dejar el barco hasta febrero, fecha en que llevaremos el barco a B.A

La experiencia fue fuera de lo común, y tuvo de todo. Momentos de miedo y mucha reacción para llevar el barco a buen puerto. Rescato esas millas en las que navegamos con los recursos muy limitados.

La seguimos con el regreso a partir del 15 de febrero…..
Saludos
Fabián Linkowsky

PARA VER LOS RELATOS DEL CRUCE DEL ATLÁNTICO Y REGRESO A BUENOS AIRES CLIK AQUÍ

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